Alguien del dojo pregunta:

¿Por qué antes de iniciar zazen y estabilizar el cuerpo balanceándonos se cierra el puño con el pulgar dentro?

Respecto a la cuestión que me planteas, «la posición y disposición de la manos al balancearnos sobre el zafu antes de comenzar zazen», puedo decirte que en realidad y siendo sincero no tengo una respuesta clara o exacta que poder ofrecerte.

Tan solo puedo transmitirte una aproximación respecto a este punto, más intuitiva que otra cosa puesto que nunca he preguntado por ello o recibido ninguna información exacta o literal sobre ello.

Por un lado me viene a la cabeza lo que Raphaël Doko Triet, mi maestro, enseña a menudo en el dojo. Durante el Kinhin, la meditación caminando que se realiza entre las sesiones de zazen, si te has fijado, la mano derecha adopta la misma postura: el dedo pulgar encerrado o envuelto en la mano izquierda, mientras que esta mano es completamente envuelta por la mano derecha.

Respecto a esto Raphaël siempre dice: «habitar completamente cada parte del cuerpo; poner conciencia en cada parte del cuerpo. No dejéis nada por habitar». Luego también añade: «no dejéis hueco alguno en la mano que envuelve el pulgar, ni con la otra mano que envuelve a ésta» Como si quisiera decirnos: «no dudéis».

De ello comprendo, intuitivamente y a través de la práctica, que se trata de tomar una posición de unidad, como un solo espíritu.

Como bien sabrás a veces nuestro cuerpo está aquí, mientras nuestra mente vuela por la divagación, las emociones ni sabemos dónde están y así con las subdivisiones que creamos en nuestro ser…

Esta forma de poner las manos me inspira unidad, unidad de cuerpo, mente, espíritu; unidad de mi hemisferio derecho con el hemisferio izquierdo (lógico-racional, emocional-intuitivo). No-división entre microcosmos y macrocosmos… No sé si me entiendes.

Unidad de todo lo que somos con todo lo que es, aquí y ahora, desde lo más pequeño de nuestro ser a lo más elevado de nuestro espíritu. Igual que cuando unimos las manos en gassho, unidad dentro de la diversidad (tenemos dos brazos, dos manos, dos piernas, dos ojos, dos oídos… todo lo que nos conecta con el yo material parece estar dispuesto en forma binaria), puesto que esta diversidad, esta división o contraposición es transitoria y solo es la expresión de una misma unidad: este cuerpo-mente-espíritu a través del cuál nos damos cuenta de lo más elevado.

No se si pueda ser mi respuesta poco exacta, o si te será de ayuda, pero te la ofrezco animándote a que puedas plantearle tú mismo esta u otras cuestiones al maestro de la sangha en algún retiro que podamos compartir en un futuro no muy lejano… jejeje.

Un abrazo.

José Luis Kô Kon.