Cualquiera que sea el lugar al que ir, sólo puede ser la iluminación.

Dogen Zenji

«Al principio, cuando se practica, está muy bien, todo es nuevo, como un chicle: con mucho sabor. Después, se recibe la ordenación de bodhisattva. Es un momento fantástico. Más tarde, se recibe la ordenación de monje, monja: otro momento maravilloso. Pero tras diez, veinte años, cuando el chicle ya no tiene sabor alguno… Sigues, sigues por que no hay absolutamente nada más que hacer.La flor de Udumbara sólo crece allá donde nada más crece. Todos los pensamientos se han agotado. Todos los sabores se han consumido. Entonces, evidentemente, es difícil seguir. Cuando se empieza a hacer zazen, esta frase: «mushotoku, sin meta ni espíritu de provecho» nos seduce a todos. Al cabo de veinte, treinta años, ya seduce menos. Comprended que al final no hay absolutamente nada más que hacer. Dogen dice: Cualquiera que sea el lugar al que ir, sólo puede ser la iluminación».

Raphaël Dôko Triet. Extracto de su obra Unsui.

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