Cuando la gen mai es verdadera, todo es verdadero; cuando todas las acciones de la vida son verdadera, la guen mai también se vuelve verdadera.

Dogen Zenji.

La guen mai es el desayuno formal del Zen. Es una so pa de arroz que se toma tradicionalmente después de la práctica de zazen y tras la ceremonia matinal; se toma con un espíritu de gran concentración. Para ello se utilizan unos cuencos llamados Oryoki.

Oryoki podría traducirse como «recibir lo justo». El arte de utilizar los Oryoki para alimentarse no tiene nada que ver con ningún flokclore, noes un decoro adornado de exotismo. Es, sobre todo, tomar total conciencia de que este cuerpo que alberga la vida se alimenta del cosmos, por medio de recursos naturales que se nos dan en forma de alimento. Sin cuerpo, sin materia, no hay sostén para esta conciencia que toma el guen mai.

Para tomar la sopa con los cuencos cada gesto se realiza con atención. Al saborearla, saboreamos el instante present único e irrepetible. Sujeto y objeto se funden. No es un desayuno cualquiera para saciar el hambre, sino el acto de alimentar este cuerpo para practicar la Vía, para ser vivido totalmente por el universo.

El maestro Dogen dice: «Cuando la guen mai es verdadera, todo es verdadero; cuando todas las acciones de la vida son verdadera, la guen mai también se vuelve verdadera».

Ser verdadero significa fundirse en el instante presente mediante la concentración inconsciente. Habitar totalmente este cuerpo tomando distancia con el laberinto de nuestra mente egoísta. Cuando la acciones de la vida son verdadera, la guen mai se vuelve verdadera de forma que el hecho de tomar alimento deja de ser un acto automático, un mero trámite, y nos damos cuenta de que gracias al alimento nuestro organismo puede llegar a albergar esta conciencia de ser, de vivir. Cuando las cosas son verdadera la guen mai es verdadera, porque no alimenta un engaño, un espejismo, una imitación, sino nuestra verdadera naturaleza original expresándose aquí y ahora.

Cuando tenemos hambre de estímulos, al principio sobre todo, la guen mai no consigue saciarnos; nos parece insípida. Pensamos: «está bueno», «está malo», «debo tomarlo»… Pero poco a poco comprendemos que este sabor contiene todos los sabores.

El maestro Dogen dice: «En la cazuela he puesto a cocer montañas y ríos».

Montañas y ríos son nuestra propia mente. Practicar zazen y tomar la guen mai es poner a cocer nuestra propia mente, nuestras propias ilusiones, aspiraciones, frustraciones… Si tenemos un poco de paciencia este guiso, este caldo podrá alimentar nuestro corazón insatisfecho y al de todos los seres vivos.

José Luis kô Kon.