Lao Zi dijo: “Puede que sea el único hombre confuso de todo el mundo. Todo el mundo parece tan seguro, menos yo”. Tenía razón. Era tan enormemente despierto que no podía estar seguro de nada.

La confusión representa una gran oportunidad. Los que no están confundidos tienen un gran problema: creen saber, y en realidad no saben nada. La gente que cree poseer claridad, sufre un gran problema, su claridad es superficial. De hecho, desconocen lo que es la claridad. Quienes no piensan en profundidad lo tienen todo muy claro, por supuesto, en el sentido de que no cuentan con la inteligencia suficiente como para sentir confusión. Para sentir confusión se necesita una gran inteligencia.

Solo los inteligentes se siente confusos, los mediocres siguen haciendo esto y lo otro en la vida, sonríen, ríen, acumulan dinero, luchan por obtener más poder y fama. Si los observas te sentirás tal vez un poco celoso, ¡parecen tan seguros de si mismos, incluso felices!. Y tú estas ahí, confuso acerca de qué hacer y qué no hacer, de lo que es correcto y lo que está equivocado. Pero siempre ha sido así. Los mediocres siempre están seguros, lo más inteligentes sienten confusión y caos.

La confusión es una gran oportunidad porque te está diciendo que simplemente no hay salida a través de la mente, ahora es posible algo, algo de un valor inmenso, estás al borde. Si te siente muy confuso, significa que la mente ha fracasado. Ahora la mente ya no puede suministrarte ninguna certeza. Te estas acercando a la muerte de la mente.

Eso es lo mejor que puede sucederle en la vida a cualquier ser humano, la mayor de las bendiciones, porque una vez que te das cuenta de que la mente es confusión, más pronto o más tarde la abandonarás e incluso, si no lo haces, ella misma se encargará de hacerlo. La confusión será de tal grado que la mente caerá por si misma. Y cuando la mente caiga, la confusión desaparecerá.

No se puede decir que alcanzarás la certeza, porque esa palabra también pertenece al mundo de la mente. Así, cuando desaparece la confusión, también lo hace la certeza, y entonces simplemente tendrás claridad, tendrás transparencia.

El momento más bello de la vida de una persona es cuando no hay ni confusión ni certeza. Uno simplemente es. Lo que vale para hoy puede no ser cierto mañana, y lo que es correcto en una situación puede no serlo en otra. Las situaciones cambian continuamente, y por ello lo que necesitas no es una pauta fija de vida, sino una manera de ver, de forma que sepas cómo actuar de forma espontánea y cómo depender de tu propio ser.

Cuando no hay mente no puede haber futuro. Entonces este momento se convierte en todo, este momento es toda tu existencia, que empieza convergiendo en este momento, y el instante se vuelve muy significativo.

José Luis Kô Kon. Monje Zen y responsable del dojo Zen de Utrera.