1 – ¿Qué es el Zen y por qué acudir a esta práctica oriental?

Zen es zazen, y zazen es sentarse en un zafu (cojín) y adoptar una postura determinada que favorece la concentración enfocando la atención fundamentalmente en la respiración.

Por lo tanto el Zen, zazen, la meditación, son fundamentalmente una práctica. Más allá del concepto, la tradición, la filosofía es una un camino que no se piensa, se anda.

¿Por qué acudir a esta práctica…?

En realidad, personalmente, no tengo ningún interés especial en que nadie practique zazen aunque tampoco tengo un interés especial en lo contrario.

Si me dedicase a definir las virtudes de la meditación Zen me quedaría la sensación de que estoy definiendo las propiedades de un producto que deseo vender y no es el caso. Las motivaciones para interesarse por cualquier práctica de las llamadas espirituales son diferentes para cada uno; una duda existencial, un sufrimiento, un ansia de pertenecer a un grupo exótico (risas)…

Yo lo defino a menudo como una fuente. Si tienes sed aquí se ofrece una fuente si no tienes sed o si prefieres un refresco azucarado o un vino tinto me parece estupendo.

No creo que tengamos la posesión de la verdad respecto a otras opciones pero para quién tenga interés por acercarse a este camino, pues aquí estamos.

2 – ¿Meditar sirve para ver las cosas tal cual?

Puede ser. Es como un agricultor, su cosecha depende de muchos factores: la tierra, el clima, el amor y la entrega que ponga en su huerto… Aquí ocurre lo mismo.

Por un lado hay una inquietud, una búsqueda, por otro a veces necesitamos de una guía, un manual para empezar a andar, un maestro, un grupo de personas que conocen el camino, los escollos del mismo… también necesitamos crear las circunstancias apropiadas: un tiempo y un espacio de nuestras agitadas vidas para la meditación y sobre todo “soltar”, dejar cosas, hábitos, esquemas mentales, cosas que en realidad no nos sirven pero a las cuales nos aferramos; esto puede ser una gran liberación…

En definitiva el fruto depende en gran medida de la semilla y a veces ese “tal cual” no responde a las expectativas que nos creamos y volvemos a caer en la frustración.

«Se necesita un poco de perseverancia, de paciencia para que el huerto interior de sus frutos»

Se necesita un poco de perseverancia, de paciencia para que el huerto interior de sus frutos y sobre todo, paradójicamente, abandonar también el deseo de poseer este huerto. En el Zen somos mucho de contradicciones, nos gustan y las saboreamos a fondo. La contradicción, la “no salida” es el marco perfecto para que la creatividad aflore, para ir más allá del concepto y potenciar la intuición, eso que sabemos aún sin darnos cuenta que lo sabemos.

3 – ¿Por qué es importante el aquí y el ahora?

Más allá de la importancia que queramos darle, a poco que reflexionemos un poco nos daremos cuenta que aquí y ahora es todo cuando existe.

El pasado es el rumiar de una experiencia que ya no existe. El futuro es una proyección, no es real. Pero ¡ojo!, esa proyección y ese rumiar tienen un poder tremendo, el de condicionar y distorsionar nuestra percepción de la realidad y por lo tanto nuestra vida.

Uno nace ahora, tiene su primera infancia ahora, el primer amor, la adolescencia… la muerte de igual forma no es algo que vaya a ocurrir dentro de unos años o cuando sea viejo o vieja, sucederá igualmente aquí y ahora.

Esto es un punto de vista que puede parecer un poco extremista pero según mi opinión es bastante realista.

Con la fuerza de esta visión podemos crear una vida mejor para nosotros y los demás, es otra opción que no anula las demás por supuesto, pero la belleza de nuestra existencia quizá resida en esta visión, en la visión de la impermanencia.

El problema de la impermanencia, el problema de este aquí y ahora que se me escapa es el gran problema de casi todos los seres humanos. Los animales no lo tiene porque no tienen autoconsciencia, o al menos no tan desarrollada. ¿Qué hago? ¿Me deprimo? ¿Busco algún iluminado loco que me saque las castañas del fuego…?

Ser consciente de este problema nos da una oportunidad extraordinaria. De hecho, cada día cuando abrimos los ojos es una oportunidad extraordinaria, sobre todo para seguir equivocándonos (jejejeje) Aquí y ahora es un tesoro inestimable que deberíamos cuidar.

4 – ¿Crees que es una obligación moral el practicar la generosidad?

Más que una obligación yo diría que es una necesidad vital. Es como respirar; tanto aire inhalas tanto aire debes devolver y por otro lado, tarde o temprano tendremos que soltar todo aquello que creemos poseer. Pero la generosidad, como cualquier cualidad humana, es mejor cultivarla desde la sabiduría.

Practicar la generosidad como un dogma, impuesto por un poder exterior que “obliga a”, o con la esperanza de obtener una recompensa kármica, o el paraíso prometido; esta acción no es completa, clara, sincera…

En este punto puede que hayan fracasado casi todas las religiones, también la educación: No enseñan con la experimentación, no hay una enseñanza empírica fuerte, dicen cuál es la verdad y uno tiene que tragársela…

Pero cada ser humano tiene su propia verdad y todas pueden convivir armoniosamente. Todo depende; hay que despertar la sabiduría y armonizarse, de hecho a veces es mejor ser un poco egoísta. Por su puesto que es mejor ayudar a los demás y darse, dar es recibir, pero no de forma ciega o con un interés oculto, aunque sea el interés por el despertar.

En la práctica del zen tomamos los alimentos de una forma meditativa, en unos cuencos llamados Orioky.

Orioky se puede traducir de varias formas pero una de las más acertadas podría ser «recibir lo justo», es decir, recibir solo el alimento que necesitamos para funcionar en el mundo. De manera que una forma justa de generosidad podría comenzar por no consumir, acumular o desear aquello que realmente no necesitamos.

Si tienes tres barras de pan y solo necesitas una para alimentarte de alguna forma, aún cuando no sepamos cómo ni por qué, en algún otro lugar a alguien le va a faltar el pan que necesita para subsistir.

Es una buena pregunta, parece sencilla pero esconde una cuestión importante, la cuestión omnipresente del YO y lo MÍO.

¿Cómo venimos a este mundo? ¿cómo nos vamos? ¿qué nos podemos llevar? Todo esto del poseer no es más que una ilusión, un juego, pero un juego que ha sido llevado a extremos que crean un gran sufrimiento.

Cristo entregó su existencia por que en realidad no le pertenecía, tenía una visión muy amplia y sabía bien de ese “todo” al que pertenecemos, pero seguramente no se dijo a sí mismo: «voy a dar mi vida porque es lo correcto y así enseñaré algo al mundo y de esta forma tal y tal…» Es mejor despertar la sabiduría y dejar que sus frutos emanen por sí solos, naturalmente.

Pronto se nos regalará otra primavera ¿Quién la obliga? ¿Qué espera la primavera al darse al mundo… Al final la naturaleza siempre nos muestra el camino

5 – ¿Qué papel puede jugar una práctica como la del Zen u otras similares en la crisis de civilización que vivimos?

El ser humano, según parece, vive en crisis permanente desde que apareció en la tierra.

Todo depende del uso que hagamos de estas herramientas. La religión, la espiritualidad, el materialismo, los mercados… todo es invención del hombre, todo es producto de nuestra ignorancia o de nuestra sabiduría según el caso y de las dos cosas tenemos. Lo que si está claro es que estamos en un punto de inflexión como especie. Es un momento delicado pero también una oportunidad maravillosa.

Es como decía antes, volver a abrir los ojos una mañana más y darnos cuenta de que tenemos el poder de crear una existencia más digna y plena. La visión de que todo está inter-conectado nos puede ayudar a disipar el miedo.

Al final, el opuesto del amor no es el odio sino el miedo y para trabajar en común y ponernos de acuerdo en lo más básico primero debemos dejar atrás el miedo. Vamos a necesitar mucho valor.

6 – ¿Te gustaría añadir algo?

En los retiros de meditación intensiva que hacemos en el templo Seikyuji, al ocaso, el maestro suele recitar un pequeño Sutra que dice algo así: “Oídme buscadores y buscadoras del camino. La vida y la muerte son el asunto esencial.

El tiempo pasa rápido como una flecha. No malgastéis vuestra existencia en asuntos vanos”.

Gracias por ofrecernos desinteresadamente vuestro espacio de difusión.