Alguien pregunta…

Ante cualquier situación, sobre todo en aquellas que resultan desagradables, el estar presente y aceptar lo que ocurre sin hacer ningún juicio de valor lo considero como una práctica más. Pero ¿donde está el límite? Querer cambiar a mejor es como una huida. Querer un bienestar es darle la espalda ante el poder hacer un bien.

Por un lado debo decirte, amigo, que nos alejamos un poco del contexto de la práctica (formalmente hablando) y nos adentramos otro poco en algo tan subjetivo como el bien, el mal, las situaciones diarias llamémoslas «mundanas»,los juicios o no de valor… Pero no por ello voy a dejar de tomarme un tiempo para expresarte mi opinión.

En primer lugar quiero que tomemos un momento conciencia de las palabras. Son el puente entre el pensamiento y la acción, es decir, el lenguaje supone una forma no solo de comunicarnos con los demás, sino de comunicarnos con nosotros mismos…

Por ejemplo, no es lo mismo expresar: ¡Querer un bienestar es darle la espalda a poder hacer un bien! A expresarlo de esta otra forma: «Querer un bienestar (personal), ¿es darle la espalda a poder hacer un bien? El mensaje cambia para el receptor y también para ti mismo, interiormente. Me refiero a que las palabras ya llevan implícita una energía, una tendencia del pensamiento y a la vez del subconsciente… Observarse a sí mismo es conocer esta tendencia sin dejarse arrastrar por ella, hacerse amigo de ella y poder utilizarla positivamente cuando conviene, según nuestra sabiduría interior.

Consideras una buena práctica «estar presente y aceptar situaciones a veces desagradables» y me parece bastante acertado; si me hubieses dicho que es mejor revelarse y no aceptar una situación desagradable me hubiese parecido también lo más idóneo.

«No hacer ningún juicio de valor», también es una buena práctica, (yo casi nunca lo consigo…) Querer cambiar a mejor es ¿como una huida? ¿o como un regreso?

Querer un bienestar es legítimo pero, ¿supone dar la espalda a poder hacer un bien? ¿Quién puede hacer el bien? ¿El bien de los demás está separado o en confrontación con el tuyo propio?

¡Desconfía!, amigo, de gurús, maestros, practicantes y personajillos varios que crean tener la solución a tus problemas; posiblemente no se conozcan ni un poco a sí mismos, ¿cómo atreverse intentar guiar-manipular a otros?

¿Qué pretendo decir? Que eres tú el cocinero de tu propia salsa, quién tiene a mano los ingredientes adecuados y el tiempo vital que se te ha dado para aprender a utilizarlos. ¿Quién soy yo para creerme más sabio o más experimentado que tú, que eres el protagonista principal de tu propia existencia? Solo puedo animarte a continuar la práctica, porque eso sí lo sé, te ayudará a descubrir cada vez más profundamente tu propia sabiduría, sabiduría única e irrepetible afín a cada uno de nosotros. ¡Desconfía!, amigo, de gurús, maestros, practicantes y personajillos varios que crean tener la solución a tus problemas; posiblemente no se conozcan ni un poco a sí mismos, ¿cómo atreverse intentar guiar-manipular a otros?

Nadie puede tener preparado un «Kit de salvamento espiritual» ante esta continua vibración. Solo podemos saltar juntos, más allá del más allá… y a saber dónde caeremos…

Siempre hay respuestas fáciles, prefabricadas y bastante resultonas. Siempre hay ingenio, retórica y circunloquios hermosos para llegar al mismo punto de partida. «Esto» vibra continuamente, nada permanece. En medio de este cambio debemos fluir a cada instante reinventándonos sin miedo y sin duda, incluso sin dudar de la propia duda, de la propia confusión. Nadie puede tener preparado un «Kit de salvamento espiritual» ante esta continua vibración. Solo podemos saltar juntos, más allá del más allá… y a saber dónde caeremos (jajajaja)

Fraternalmente en el Dharma.

José Luis Kô Kon.

Buenas noches y buena práctica.

El responsable del dojo de Utrera responde solo y exclusivamente en base a su propia experiencia y a las enseñanzas recibidas de sus maestros y compañeros espirituales.